La Dómina sumisa


Para sus clientes ella era la Dominatriz perfecta. Se manejaba con destreza en todas las artes, amarras, azotes, agujas, velas, eléctricidad, humillaciones, lluvias, lo que fuera. Pero, cuando se iban aparecía el Amo detrás de la marioneta y le dejaba sólo las migajas que le daba la gana. Ella, ante todo era la madre de…

Que sé yo


Esta vida dispersa, llena de giros, contragiros, lo inesperado y lo no te creo. Ya nada es tan real ni tan imposible de creer. Ni las minifaldas son tan cortas, ni las tangas de una sola pieza.