La secretaria sumisa y el Plan


Ha pasado un mes. Hoy es la primera reunión del Directorio con Él.

Me ha costado adaptarme a esta nueva realidad . ¿Cómo fui tan imbécil que no ví el peligro?

No la puedo culpar a ella, aunque en el fondo es Su complice. Pero está claro que yo hice malas inversiones y que mi empresa iba a la quiebra. Ahora, Él es el salvador, y gracias a Él aún tengo trabajo.

El premio de consuelo es ella y su mundo goreano. No hace más que entrar a mi oficina y cerrar la puerta, para que el espacio y el tiempo cambien. Ella con un sutil toque deja caer al instante toda su ropa, dejando lucir así la lencería más pervertida que jamás había visto. Luego se coloca en poses de kajiras que realmente me hacen desearla y sodomisarla. No sé a cuál de los dos nos gusta más todo esto.

Recién hemos terminado, necesitaba desahogarme antes de la reunión y me tomo el tiempo para meditar en todo lo que ha pasado, aunque me angustia pensar qué es lo que me espera al final de este camino.

Toca la puerta. Entra como si nada hubiera pasado.  Llega hasta mi, traspasando mis piernas y dejando que mi mano acaricie su pecho.

  • Ya es hora.
  • Iré, pero no deseo verlo.
  • Mi Amo te espera.
  • Eso es lo que más detesto de todo esto. ¿Qué soy yo para tí?
  • Mi vainilla favorito. Anda, ve.

Entro a la sala de reuniones, pero está Él y yo.

  • Parece que me adelanté.
  • Al contrario. Ya terminamos la reunión del Directorio.
  • Imposible, esta es la hora de mi agenda.
  • Sí, de TU agenda. Ahora comienza Mi reunión contigo.
  • ¿Qué trampa es esta?

Él sonríe.

  • No es una trampa, pero me sorprende que sólo hayas conversado conmigo más que una vez, y por obligación claro está.
  • ¿Acaso pretendes que seamos amigos? Me robaste mi empresa, eres el Amo de mi secretaria y me dejas las migajas. ¿Qué pretendes?
  • Vamos. Entiendo tu ofuscación y precisamente debes dejarla salir.Yo te estoy haciendo un favor. En realidad, le devuelvo la mano a tu padre. El fue mi Mentor alguna vez.
  • Ahora sí que no entiendo nada. No te conozco, nunca supe de tí, ¿y ahora me dices que esto es por mi padre?
  • Mira, son inversionista, pretendo recuperar todo en 3 años, y ganar de paso un 40%.
  • Vaya, eso sí que me sorprende aún más. ¿Y quién te va a pagar ese precio?
  • Tú. ¿No quieres recuperar tu empresa? Yo te enseñaré a hacerlo bien, a ganar más dinero del que nunca soñaste.

No sabía cómo responder a todo eso. Era algo absolutamente inesperado.

  • ¿Entonces? Dices que mi padre fue tu Mentor, ¿en qué especificamente? El nunca tuvo una empresa.
  • Él me convirtió en el Amo que soy.
  • Amo. Entiendo. ¿Y qué vengo a  ser yo en todo esto? ¿No seré tu sumiso también o sí?
  • No seas ridículo.
  • Mentor. ¿Así quieres que te llame?
  • No. Llámame MASTER.
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