El polillón verde


Rauda cruzó por la ventana una tremenda polilla verdosa, era como si tuviera esteroides, un Hulk polillón.

Susana quiso perseguirla de inmediato para matala pero se le escapó por el rabillo del ojo.

Sospechando que se trataba de una polilla muy mal intensionada, revisó minuciosamente el clóset, pero nada encontró. Lo que no vió en realidad fue que el polillón verde aprovechó ese instante para abrir su cajón de bragas de Victoria’s Secret y se ocultó dentro.

A la mañana siguiente el malhechor había huido y Susana se encontró sólo con los rastrojos de sus prendas íntimas, Me iré a potope, Fue lo que pensó.

Mientras tanto, en alguna cornisa olvidada, nuestro súpervillano pensaba, Una más!

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