Entre décadas


Juanelo heredó a los 36 años todos los bienes de su abuelo, entre ellos un raro espejo.

Cuando se miró en él se vió con barba y sin la mano izquierda. Este hecho extraordinario lo asustó como era de esperarse. Pero su lado más racional le hizo olvidar esta experiencia y el espejo fue a dar a un rincón olvidado.

Diez años después sufrió un grave accidente y perdió su mano. Estuvo varios días inconsciente, así que cuando despertó tenía una barba natural.

Inmediatamente recordó lo del espejo y cuando regresó a su casa lo buscó desesperadamente, hasta que por fin lo encontró.

Con gran temor lo desenvolvió y al ver su reflejo normal quedó con la duda. Realmente se había visto en el futuro? Era demasiada coincidencia.

Inició la búsqueda de algún familiar que pudiera saber algo del espejo, hasta que dió con un tío lejano que sí había escuchado la leyenda del espejo de las décadas, pero que creía que era un simple cuento.

– Mira, todo lo que recuerdo es que te muestra tu futuro a 10 años, pero siempre te cobra algo.

– Y si no te muestra el futuro? Sólo tu imagen actual?

– Recuerdo que la excepción era en el caso de estar muerto, en ese caso se comporta como un espejo ordinario. Por eso nunca creí la historia. Acaso lo encontraste?

– No. Solo se lo oí al abuelo, y… No importa. Gracias tío.

Juanelo todavía no salía de su asombro, pero esto significaba entonces que le quedaban menos de diez años de vida.

Cómo terminó tan abruptamente la visita a su tío, éste no le pudo contar la última parte de la leyenda, que decía que si se intenta romper o se logra romper esto cobra inmediatamente la vida del malhechor.

Ignorante de este punto vital, Juanelo decidió tirar el espejo desde su departamento, para ver si así podía deshacer su mala suerte.

– Sí, yo soy el tío de Juanelo. Cómo que se arrojó por el balón?

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