El Dom Tenebroso, parte I


Ese era su apodo, Tenebroso. Ella, una sumisa experimentada que buscaba una experiencia RACSA.

Día, hora, lugar y Play Lista, acordados. Palabra segura, no existe, Tenebroso no lo permite, Él sabe y punto.

Su corazón estaba agitado. El lugar se veía como un calabozo bien implementado, pero con herramientas e instrumentos que la alteraron un poco. 

Había llegado 3 minutos antes y ahora que el tiempo se había agotado se cuestionaba el quedarse.

Hizo un giro hacia la puerta de salida cuando la luz se extinguió. Desde el fondo la iluminó un foco y una voz profunda la intimidó.

– Eres delicada y bella, estás segura que quieres experimentar RACSA.

Ella titubeó, no lo podía ver y comenzaba a arrepentirse.

– Tardas mucho en responder. Desnúdate.
(Con 10 “me gusta” sigo la historia)

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