Lady Cameltoe: un caso de éxito


– Juanelo, tenemos que hablar de tu “problemita”.

– Uff, pero si ya fui a terapia y leí tus libros. Soy así – el pobre Juanelo resignado.

– No. Lo vas a superar, yo sé que sí. Estás muy bien dotado como para desperdiciarlo así. Irás a ver a una especialista.

Juanelo llegó a la dirección de un departamento bastante lujoso y tocó el timbre. Una mucama en látex le abrió la puerta.

– Lady Cameltoe lo espera señor.

Juanelo no pudo responder de la impresión y embobado ingresó. No podía quitarle los ojos de encima a la mucama y ya se sentía muy acelerado.

– Babe, déjanos solos por favor.

Una voz muy sensual se proyectó desde el fondo del pasillo y emergió Lady Cameltoe en un látex carmesí que hacía un juego maravilloso con sus labios rojos.

Juanelo no se atrevió a ponerse de pie, su erección era inminente y su resultado también.

Ella llegó hasta ponerse en frente de él y le tomó la cara para ponerlo de pie.

– Señora no puedo.

Ella lo forzó y el pobre Juanelo enrojeció.

– Vaya, si que eres todo un caso. Yo limpiaré ese desastre ahora y al finalizar esta semana prometo que estarás curado.

Ella si agachó y el pobre Juanelo casi se desmayó.

– Vamos, no te reprimas, tienes más, lo quiero todo.

Lady Cameltoe trabajó dos horas diarias con Juanelo. Podríamos decir que lo seco y en ese proceso emergió el auto control y confianza que le hacía tanta falta.

La última cabalgata fue épica, Lady Cameltoe suspiró con fuerza.

– Eras todo un diamante en bruto y ahora una piedra preciosa.

La mujer de Juanelo casi sufrió un infarto la primera noche con él.

-Mi Lady, ha llegado una caja.

– Ruby, ábrela por favor y dime de qué se trata.

– Son perlas mi Señora.

– Déjame adivinar… de la mujer de Juanelo no?

– Así es mi Señora.

– Muy bien, por favor déjalas en el clóset de las perlas.

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