La gran oscuridad


Poco a poco todo se oscureció a mi alrededor. Da lo mismo cuánto tardó.

Y un miedo profundo se hizo carne.

Era el miedo frente a una pérdida irreparable, que como el efecto dominó arrastraría consigo los paseos, las lecturas, la escritura, la independencia y por sobre todo, tu mirada infinita.

Ahora todo es una larga noche y los sonidos que alguna vez me atemorizaron ahora son una orquestación maldita, que sólo se burla de mi desgracia.

Es que lo merezco? Probablemente sí.

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