Los elementales


Mientras Juan estaba en el water una grieta detrás del muro del excusado se abría paso desde el centro de la Tierra.

Efectivamente la grieta tardó millones de años para abrirse paso hasta allí.

Juan leía afanado su periódico, mientras un elemental se escurría como una sombra.

Cuando nuestro hombre estiró el brazo para tirar la cadena, hizo contacto con aquel ente. Eso fue como entrar en un túnel y en un momento se encontró frente a un altar primigenio precisamente de el centro de la Tierra.

Él se preguntó qué podía ser eso y un eco le respondió.

– Es el Altar del Nuevo Comienzo.

– No entiendo.

– El Renacer.

– No. Nada de esto. Qué hago aquí?

– Se necesita un trigger.

– Quiero volver a mi casa.

– Lo harás por el camino largo.

Esa sombra lo cercenó de tal modo que su sangre se escurrió por los surcos de suelo hasta llegar al altar.

Una vieja y primitiva máquina se activó y cual cronómetro una aguja regresó al punto cero.

El corazón de Adán dió su primer latido.

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2 comentarios en “Los elementales

  1. Bueno, Juan puede estar contento de que el ente (que me imagino puede ser lovecraftiano) no haya decidido sacar los tentáculos por las cañerías hacia el asiento del retrete.
    Y mejor me callo, que la cosa se pone en plan Urotsokidoji.

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