El Cantar de los Cantores


No tenían nada más que sus voces, en las calles de la ciudad.

Así que Caronte se aseguró de cobrarles su cuota por adelantado.

Él fue valiente y pagó por ambos, hasta quedarse sin piernas.

Ella fue más valiente, no sólo se quedó con él, también continuó cantando sin él.

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