Blanca bipolaridad


La Señora Claus sucumbió a siglos de curiosidad y por fin abrió el estudio privado de su marido, aprovechando uno de sus viajes.

Rápidamente se fijó en las esferas de nieve que se encontraban por todo el lugar y al levantar una, pudo leer Krampus.

Sintió un fuerte dolor en su nuca, pues la tensión nerviosa fue tal que quedó inmóvil por un momento.

Ahora todo tenía sentido, su marido ejemplar nunca había enfrentado al esbirro del mal, y ahora entendía por qué.

Era como vivir con el doctor Jekyll y mister Hyde, pero inmortalmente más peligroso.

Tenía que salir pronto, no fuera que…

  • Señora Claus. Qué le dijo el jefe tantas veces?

Ella, temblado, les respondió; Pues que nunca entrara a aquí.

  • Y entonces, por qué lo hizo?
  • Sólo fue curiosidad, pero ya me voy. Él ni se va a enterar.
  • Oh, eso es falso, claro que se va a enterar. Porque quiere que le diga una cosa? Usted nunca más saldrá de aquí.
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