La chispa divina


Qué somos? Pues una entidad ternaria.

Es inefable que somos seres biológicos y que todo nuestro accionar depende de ello, incluida nuestra personalidad.

Pero eso que nos da vida no es el corazón. Pues existe una chispa divina que nos prende, que enciende ese animal que somos.

Lo que somos es biología pura y esa chispa no es más que el observador.

El Diós que todo lo ve, que todo lo sabe y que está en todas partes, lo hace a través de estas chispas de su propio ser. Ese es el gran truco y por eso todos somos uno al final.

Un accidente nos puede cambiar la personalidad, somos biología, pero cada chispa es única y lo registra todo. Cada chispa puede animar muchas vidas diferentes y seguir siendo la misma chispa, pero con más experiencia.

El bien y el mal representan un dicotomía intelectual, pues para la chispa lo único trascendente es la experiencia vivida.

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