Amor imposible


Alejandrino cruzó el agujero de gusano por última vez. Atrás quedaba un amor imposible. Ellos eran el alfa-omega de lo amores prohibidos.

Volver a cruzar implicaría la destrucción de ambos mundos.

Pero el fruto de ese amor era el único ser que podía habitar ambos mundos.

A los treinta y tres años cruzó para conocer a su padre que casi se murió cuando lo vió porque nunca supo de él.

Las hazañas de este jóven lo convirtieron en Rey de Reyes.

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