La Niña sin Miedo y el Lobo de Wall Street


Ella salió a dar un paseo muy confiada y en una de las vueltas se topó con un Lobo muy risueño.

El animal se le acercaba con su sonrisa cínica, mientras que que ella sin miedo lo esperaba.

Ya muy cerca la bestia crispó su lomo para el ataque y ella permaneció firme.

La luz de un auto hizo sombra tras la niña, recortando la silueta del Toro.

El Lobo se paralizó, miró hacia los costados y luego huyó por la derecha.

La Niña se sintió muy satisfecha, y el Toro también.

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