La carta del abuelo


Cuando el abuelo falleció le dejó una carta a su nieto de dieciséis años, y fue al único que le dejó una carta como esa.

Jacinto había visto muy pocas veces en su vida a su abuelo y esto le sorprendió bastante.

Con gran interés abrió la carta, pero se decepcionó rápidamente al ver que era ininteligible para él. Sólo eran rayas sin sentido, pensó.

De todas formas le consultó a su padre, quién al ver el papel le dijo; Mejor bota ese galimatías, tu abuelo ya estaba senil y no sabía lo que escribía.

Pero como todo buen hijo, desobedeció a su padre y guardó ese papel como el último regalo que le hizo su abuelo.

Pasaron unos veinte años y un día un amigo lo invitó a ser masón.

El asunto no le sorprendió del todo y luego de googlear un poco le contestó que sí.

Sus estudios fueron muy amplios, pero de todo lo que allí aprendió nunca imaginó un detalle tan sorprendente.

Era una jornada de docencia habitual hasta que el Vigilante les dijo; Hoy estudiaremos el Alfabeto Masónico.

En cuanto vió la escritura su corteza cerebral tuvo una inmensa tormenta de ideas y recordó en el acto la carta de su abuelo. Su corazón empezó a latir a mil por hora y sus ojos se humedecieron.

En cuanto llegó a casa buscó la carta, pero no la encontró si no hasta el tercer día.

Si estás leyendo mi carta, entonces me llenas de satisfacción y orgullo. Lo primero porque significa que la guardaste y lo segundo porque ahora somos hermanos.

Y como hermanos te puedo confesar que me equivoqué con tu padre, lo ofendí gravemente y jamás me perdonó. Sin embargo escuchó mis ruegos y me permito verte cuando eras muy pequeño.

Así es como nos arrancábamos a los museos, al planetario o al cine. 

A tí te dí lo que no le pude dar a él.

Sé que no me perdonó en vida, pero yo espero que me perdone en la muerte, y así algún día reencontrarnos.

Para tí, mi amor eterno y gratitud infinita.

Todos mis paramentos masónicos y libros los encontrarás en el altillo de la casa de tu abuela. Son todos tuyos.

Tal vez es tonto decir que si jamás pudiste leer esta carta confieso que le dejé a tus padres los bienes suficientes para al menos asegurar tu futuro. Y qué no importa lo que hayas escogido en esta vida, porque yo siempre seré tu abuelo, esté donde esté.

Ahora le pasaban por la memoria fragmentos aislados que en su conjunto se revelaron con total certeza, su abuelo fue su primer gran maestro.

Lamentó no haberse dado cuenta a tiempo y no haber intercedido por él, pero ahora sabía que debía hacer: volver a hablarle a su padre.

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10 comentarios en “La carta del abuelo

  1. . ¿ Quien son masones? ( adeptos de una religión , una secta , o son miembros de un club, de una organización) ¿ Sus ideas? ¿ Sus objetivos? ¿ Porque tanto secretismo y los ritos tan complicados? Hay un montón de información sobre esos albaniles, a ver que me dices tu.

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