El experimento


Cuando llegue a casa ese día, mi esposa no era mi esposa.Esa era una chica pelirroja y está una rubia hermosa.

Ya sé lo que piensan. No, no se tiñó el pelo. Era una pelirroja natural, más alta y más gruesa.

No sé cómo explicarlo, pero era lo único diferente, todo lo demás era lo mismo.

Me costó aceptarlo, porque creí que estaba loco.

Comencé a tener pesadillas, por y para conciliar esta nueva e inexplicable realidad, hasta que volvió a pasar, y una y otra vez.

Ya van cinco mujeres diferentes.

Las pesadillas terminaron. Ahora me encargaré de descubrir la verdad.

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