La Posesión


Cuando entró el sacerdote jesuita a la habitación se sintió inmerso en una película de terror.

La adolescente estaba contorsionada de una forma brutal y levitaba sin control.

El sacerdote inició el ritual sin más demora y la entidad comenzó a reir.

Al finalizar todo el escandaloso ceremonial, las risas perturbadoras continuaban.

  • Cómo es posible que te resistas a poder de Dios? Tan sólo eres un simple demonio.

Las risas no paraban​.

  • Responde de una vez.
  • Yo no soy un demonio. Pero te diré una cosa, sí devoro almas y la tuya será mi postre.
  • Atrás Demonio!

La chica cayó al piso y algo invisible comenzó a entrar por la garganta del sacerdote.

Al final, la puerta de la habitación se abrió.

La familia ingresó asustada, para ver el cadáver de su hija.

Pero el jesuita no estaba allí. La ventana abierta hacía suponer que había salido por ahí, aunque era raro siendo ese un tercero piso.

La policía nunca más encontró al sacerdote. Pero luego de un mes el Vaticano prohibió todo ritual de exorcismo.

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