Devorando tus pecados


Todo comenzó con tus besos, dónde lo Inmaterial se hace mortal, dónde el Cielo baja hasta la Tierra y continúa su viaje hasta hundirse en tu Sufrimiento.

Allí, y sólo allí, conocí tu Paraíso Infernal, con un Invierno que parece Verano y un Otoño Primaveral.

Tus hábiles dedos descifraron mi braille escrotal y mis pensamientos alucinaron con tus promesas de sabores llenos de Pecado y Salvación.

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