Riku Montt Tze, el pueblo maldito


Desde hace una década, Riku Montt Tze, comenzó a forjarse la fama de pueblo maldito por todos sus alrededores.

La desgracia del pueblo comenzó justo un primero de enero.

Un huaso encontró el cadáver de un conejo con el interior al exterior y su pelaje por dentro de la boca. El pobre hombre corrió como alma que se lleva el diablo, pensando en una brujería, hasta que llegó dónde el cura.

Juan Simón, era un sacerdote de 63 años por aquel entonces, y escuchó con gran detenimiento la historia del huaso, a quien no pudo calmar ese día.

Este cura fue el primero en entender que algo anormal ocurría en su querido pueblo. Todos acudían a él para contarte sus desventuras con pobres criaturas invertidas de una manera tan diabólica.

Al informar al Vaticano fue reemplazado por un cura más joven y este último en presencia de esas atrocidades renunció al cargo, y de esa forma la fama de pueblo maldito quedó asentada en la región.

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