Ángel


Frente a pelotón de fusilamiento. Sólo otros dos condenados le acompañaban.

Los dos tiradores tenían que escoger a una víctima. Sólo podía sobrevivir uno cualquiera. Si quedaban dos debían volver a recargar y disparar.

Alberto iba a cerrar los ojos para no saber de antemano su destino, pero justo vió detrás de los tiradores a un ángel.

Esa dólares imagen le hizo saber que este sería su final. Pero al cerrar los ojos le gritó al ángel sálvame y me dedicaré a salvar a los pobres!

El tiempo se acabó y abrió los ojos para morir como un valiente; Dónde estás​ ángel, no me abandones ahora!

Las balas pasaron cerca, lo justo para matar a sus compañeros. Alberto al saberse vivo se puso a llorar de alegría.

Los tiradores le soltaron las manos y él se fue a un convento.

Años después fundó una Orden Monástica, dedicada a salvar a los pobres:  Angelorum Salvatoris. 

Anuncios