Planeta Oxímoron


Era un secreto a voces que el enano gigante tenía un affaire con la anoréxica mórbida. Todo sucedió en un sol de medianoche, a coro de gallos con luciérnagas luminosas.

Fue culpa de Jack, sí, aquel de los frijoles mágicos.

Así eran los panfletos del Circo Planeta Oxímoron, que sorprendía a todos con sus personajes traídos de otra dimensión.

Lo que más sorprendía a la gente, luego de entrar a la carpa, era ver ese tronco inmenso, ése de las habichuelas, que parecía romper el cielo y llegar más alto que la nubes.

Todo el espectáculo de locura culminaba siempre con un sacrificio humano, que para cuando caían en cuenta que aquella fantasía era real y no había nada más que hacer, ya era más tarde que el olvido de una noche brillante.

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