El poseído


Javier estaba cada día más cansado, sin imaginar el porqué.

Tenía moretones en el cuerpo, cuyo origen era desconocido para él.

Al ver su ropa rasgado y sucia, entendió que debía hacer algo más.

Compró un set de vigilancia nocturna y así colocó cámaras en su habitación, baño, living y hall de entrada.

Al día siguiente se despertó desnudo en la cama, con los pies llenos de barro y las manos ensangrentadas.

Corrió a encender el vídeo para horrorizarse a nivel Dios.

Una especie de nubecilla blanca apareció en la imagen, para escabullirse bajo las sábanas y contorcionar​ su cuerpo de forma brutal. Luego de eso, se abuso sexualmente así mismo.

Se levantó de la cama, pero antes de salir desnudo, miró hacia la cámara y le pareció leer de sus labios una frase: lo lamentarás.

En ese momento él ya lo lamentaba y tiritaba de miedo.

Debió ir a la cocina y regresar al living con un cuchillo. Volvió a mirar a la cámara e hizo un gesto como si fuera a cortarse el cuello. Finalmente, salió del departamento.

Tuvo que avanzar casi cuatro horas el vídeo para verse regresar ensangrentado, con una cabeza de mujer en su mano.

En ese momento escuchó que llamaban a su puerta; Ábra, es la policía.

Angustiado miró a su alrededor y vió la cabeza tirada en un ricón de la habitación.

Miró por última vez el vídeo y se vio programando el equipo.

Justo apareció un mensaje que decía “Borrando grabación”, cuando entró la policía.

En verdad que lo lamentó.

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