El Síndrome de Lázaro


Gilberto se lanzó una vez más con su skater, esta vez lograría el equilibrio perfecto para desluzarse sobre la branda de la escalera.

Minutos antes se había comido cuatro plátanos, según él para tener mucha energía y potasio para evitar calambres.

Su despegue del suelo fue perfecto, pero su aterrizaje sobre la baranda fue lo peor. Cayó sin opciones sobre la boca del estómago y se deslizó sobre los diecisiete escalones cuesta abajo.

Entró en convulsiones y luego… Tuvo un para respiratorio.

Los paramédicos del centro comercial llegaron a los cinco minutos, pero fue imposible revivirlo.

A las 17:43 fue declarado muerto. Sin embargo, treinta y tres minutos después, resucitó. Los que lo observaban se llevaron un gran susto.

El muchacho se levantó.

  • Oye, espera. Es que no te puedes ir.
  • Tengo una misión.

Nunca más lo vomvieron a ver.

Anuncios

2 comentarios en “El Síndrome de Lázaro

Los comentarios están cerrados.