Dómina Viola


  • Tú, el nuevo, ven.

El pobre muchacho llevaba todo el día en CFNM, sirviendo a su nueva Ama, era su debut en sociedad.

Dómina Viola había invitado al Somelier del BDSM y unas amigas a una tarde de tertulias.

Sus amigas se habían divertido con el milking interruptus de su nuevo sumiso, pero ya era hora de algo más moderado y culto.

  • Tráeme la viola que está allí.

El perrete se dirigió al estante y trajo en instrumento.

  • Ponte allí en el sofá, que voy a deleitar a mis amigos, y tú me tendrás que deleitar a mí, o me llevaré tus huevos en mi arco. ¿Entendido?

El pobrecillo se volvió a empalmar, pero con mucha angustia.

Fue un facesitting esplendoroso.  Era una especie de improvisación de Domina Viola, de una composición orgásmica.  Ella tenía una sensibilidad única para transmitir cada uno de sus orgasmos en la música.

Cuando la primera gota le calló en la espalda, tiró su arco hacia atrás y con fuerza, sacando toda la clara al huevo díscolo, y luego ensartó la triada malévola en el arco.

  • Te lo advertí, pero no te castraré hoy, me diste buenos momentos. ¿No?

Dirigió su mirada a la audiencia que fogosamente compartía caricias y finales felices.

  • Hoy no te castraré, pero se me antoja tocar más música con mi arco allí donde está. No se te ocurra hacerme desentonar.
Anuncios