La enredadera roja


La casa estaba abandonada, pero cada tanto era arrendada, sólo que la gente desaparecía.

Los recién llegados parecían felices hasta la primera noche de luna llena.

Prepararon un asado nocturno, con algunos amigos.

Cuando la Luna llena dio a la enredadera, ésta con movimientos cansinos y vetustos se dio la maña de moverse y capturar a cada uno de los humanos. Poco a poco recobró su fino color carmesí.

Anuncios