Los últimos ojos apleavida


Detrás de la ventana se encontraban los últimos ojos que la verían.

Eran tan oscuros como el alma que animaba a ese cuerpo perverso.

El fuego que vibraba en ellos era el poder mismo de un volcán infernal.

Esos últimos ojos entraron por la vetusta ventana, mal cerrada y ajada.

Ella se extinguió como la luz de una vela sacrificada por una apagavelas mortuorio, un ser de oscuridad experto en el Libro de la Vida, que se perdió un día en las Aguas de la Vida por su impudicia frente al Árbol de la Vida. Todo un ENTE, pero no un SER.

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