El Innombrable


Emanuel trabajaba afanosamente en arreglar la añosa casa heredada de su abuela.

Una tarde de lluvia fue el momento propicio para el descubrimiento de una pared falsa.

La cortina sinfónica de granizos puso más emoción al momento.

Con sólo una débil linterna se aventuró dentro de una biblioteca hostil.

Mientras alucinaba por lo que veía, un libraco negro le cayó en la cabeza.

Estaba escrito con garabatos inintelegibles, pero fue suficiente que examinara la primera página, la del conjuro de liberación para que no saliera él de esa pútrida biblioteca sino el Innombrable.

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