El desierto


Los susurros del desierto… Aquello que inspiró el Necronomicón… Estaba a mis pies.

Toda una aventura dijeron. Sería una caravana simple de oasis a oasis con tan sólo 3 noches bajo las estellas, pero en esta segunda noche todo era diferente, se podían oir los susurros como voces.

Los únicos humanos éramos nosotros, entonces de dónde venían esos susurros que nos rodeaban y cada vez se oían más cerca?

Qué importancia puede tener eso ya? Sólo recuerdo que nos juntamos todos, espalda con espalda a esperar que esos susurros se convirtieran en presencia.

Al día siguiente, otra caravana me rescató desde una ruma de cadáveres.

Soy el único sobreviviente, pero no recuerdo de qué.

  • Entonces usted quiere que lo hipnotice para recordar qué sucedió.
  • No. Prefiero olvidar esos susurros.
  • Por qué?
  • Porque aún los oigo.

En la íncómoda pausa que se produjo, el psquiatra también pudo oir los susurros. Pero fue muy tarde como para alcanzar a huir.

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