Error de principiante


Freddy descubrió sus habilidades por casualidad. Era un adolescente cachondo y una noche, mientras fantaseaba con su vecina, logró penetrar su mente y hacer realidad todas sus perversiones. La chica pensó que era una fantasía erótica más y se dejó hacer de todo por su vecino.

Así comenzaron sus canallescas andanzas mentales, seduciendo a sus vecinas sin perdonar edades.

Las menores se ruborizaban cuando se lo topaban en la calle, otras se sonreían y algunas lo saludaban.

Tuvo un verano maravilloso con la prima de su primera víctima, pues la chica se le tiró en persona.

Eso lo llevó a ser más osado y perverso. Hasta que conoció a Gabriela, una mujer sumisa y muy perturbada. Él decidió experimentar pervisiones nuevas con ella.

  • Qué haces aquí?

Nunca le habían hablado de esa forma, nunca eran tan conscientes.

  • Quería conocerte más.

Sus manos comenzaron a acariciarla.

  • No.
  • No te gusta?
  • Sí. Pero a él no le va a gustar.
  • A quién?
  • A mi Amo.
  • No te preocupes por él. Aquí estamos solos y podemos divertirnos.
  • No. Vete ahora. Él es terriblemente celoso.
  • Tonteras, mira todo lo que tengo para tí.

Un frío sobrenatural lo congeló. Luego unos sonidos como de golpes desde todas partes y un remezón muy fuerte.

  • Maldito gusano. Ella es mía, es mi esclava y tú no la usarás.

Freddy se aterrorizó y terminó abruptamente el enlace mental, pero ya no estaba sólo. Un íncubo furioso arremetió contra él y le hizo todas las aberraciones imaginables y las otras también, convirtiéndolo en su putita.

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