Último día


Un ángel me acompaña aunque no pueda tocar su mano ni acariciar sus alas.

Su última visita fue un gran regalo. Gracias.

Más nada… Un último día normal… Como en aquel de Ray Bradbury dónde simplemente se tomaron de las manos para enfrentar la Gran Noche.

Lo más curioso es que ayer se detuvo mi reloj a las tres… No supe cuál de las dos, porque no da lo mismo… Todo tiene un significado… Por razones que no sé, siempre he surfeado en el “flujo”.

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