Ni un pelo de tonto


Benjamín fue a dar el exámen de IQ a MENSA y sacó el puntaje más alto de la historia.

Era un tipo joven, sub treinta, con un cabello muy largo, que le llegaba a la cintura.

El Presidente lo invitó a una cena especial y él aceptó.

Su familia le insistió en que debía cortarse al cabello al fin.

Benjamín a regañadientes fue a la peluquería y pidió un corte regular corto.

A medida que caía el pelo, la mirada del joven se iba apagando.

  • Listo señor, cómo quedó?

Bejamín con la mirada perdida no supo qué responder.

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