El último vagón


Los bedesmeros tienen sus protocolos secretos para identificarse, pero los vainillas están tan contaminados de vacuidad que a veces nos confunden.

Así las cosas, aplicamos un nuevo protocolo seguro y discreto, que es ocupar el último vagón del metro.

Al final del vagón van los sumisos y adelante los dominantes. Pero, claramente se cuelan vainillas.

Así que aplican otras variantes del protocolo.

Por supuesto, sumisas y sumisos se sientan con las piernas ligeramente abiertas. Si tienen Amo o Ama, usan cualquier tipo de collar, cadena o pulsera.

En cambio los Dominantes que son Amos exhiben en alguna parte unas llaves.

Aún así un vainilla cualquier, un intruso, podría pretender hacer contacto y si lo hace fallará de inmediato.

Es que sólo los bedesmeros sabemos cómo ocupar los espejos.

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