Qué bueno es tener una nueva anfitriona


Cada día sentía más sueño, de 8 horas ya había llegado a 14 horas de dormir.

Sus hijos ya se habían preocupado y la hija menor habló con su marido para ir a cuidar al viejo unos días.

Esa fue una noche de luna llena, y entre la tenue luz pudo ver al somnófago burlón.

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