La Triada


Cuando Jacinto conoció a Ana y ella le propuso vivir una triada con Ximena, pensó que había ganado el premio mayor.

Pero la noche de sólo chicas fue una gran revelación. Ambas lo rechazaron.

Él se conformó pensando que al menos disfrutaría del espectáculo.

  • Bueno chicas, ya estoy listo para verlas en acción.

Ana le hizo ver que faltaba algo, mientras Ximena llegaba con unas cuerdas para atarlo a la cama con brazos y piernas abiertas.

El pobre Jacinto no tuvo tiempo para decir ni chus ni mus.

El combate cuerpo a cuerpo de las chicas no se hizo esperar más. Olores y sabores de amazonas se desprendían del sudor de las guerreras.

Jacinto ya estaba al límite de su aguante.

  • Qué haces?
  • Yo no he hecho nada.
  • No te hablo a tí, sino a tu amiguito que se ve a punto de explotar.
  • Ana, él no está amarrado como yo, puede disfrutar no más.

Cuando dijo aquello comprendió que fue su peor error.

  • Ximena arreglemos esto.
  • Claro.

Las chicas no tardaron nada en corregir su error.

  • Ahora sí. Rojo como tomate, pero nada sale sin nuestro consentimiento querido. Nada.

Desde entonces Jacinto supo que existía el femdom dual… Y tuvo miedo, mucho miedo por no existía forma de poder escapar de sus amazonas.

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