Siempre habrá un motivo para celebrar


Allí quedo botado Sebastián, de ahora en adelante sus secuaces le dirían Pinocho, por lo del brazo de madera y mentiroso.

No vivió muchos años más, su situación lo llevó al suicidio y ese día Clarisa lo celebró con una gran orgía demoníaca. No pudo ser mejor.

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