Promesa


Tú, Mi sumisa inquieta, sobrexcitada por la falta de luz, con el oído tan fino que escucha cada desliz de la cuerda sobre tu piel y que se crispa con el primer chasquido de la cerilla encendida.
Serás recompensada y recompuesta, sólo déjate caer en Mi oscuridad abismal.

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