Esa presencia fuerte como el Sol la hizo estremecer desde la mano en su cuello


Llevaba dos años sin un Amo, y es que la vida en BDSM no está ajena a las vicisitudes ordinarias.
Su último Amo, le dejó el tatuaje de un triskel tras la oreja, que de tiempo en tiempo llamaba la atención de los curiosos.
– No te muevas, sólo respira y siente.
Un nuevo Amo.

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