Entre la Escuadra y el Compás


Hay un tipo de vida que no se vive una vez, perdido o encontrado, intramuros o extramuros; sobre los mosaicos, se ha de vivir tres veces.

Tres veces, ay sí, que con una sóla, las pasiones aún dominan a la razón y la escuadra gana al compás, ay no.

Tres han de ser para que la diestra gane a la siniestra y las abejas liben su más pura miel.

Tres en simbólicas alegorías azules y de otros colores, blanco y rojo, para luego la exaltación del color final; hasta treinta y tres si hay tiempo.

Por el azufre y la sal, de nuestros mercuriales apetitos, hemos de ver la Luz sin temor, con la osadía de nuestras acciones de intrépidas construcciones, en lo más Sagrado entre la Escuadra y el Compás, dónde el espíritu gana a la materia.

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