Vengo a pedir…


No, no pediré tu mano, eso lo pide cualquiera.

Yo vengo a pedirle tu cuello.

No sé cómo pasó, tal vez fue su perfume, ese que olvidé y me hizo olvidar.

O quizás sus bellas curvas, esas por la que se deslizan suavemente mis más apasionados besos.

Como sea que sea, hoy vengo a pedir tu cuello, lo quiero todo mío y si tú también quieres venir pues tengo todo listo para recibirles, manos y besos sobran.

Anuncios