Erotismo, ayer, hoy, mañana y después


El erotismo es un derecho humano esencial en todo orbe civilizado que se precie de tal y no desee extinguirse.

Que bello es un buen desnudo femenino frente al cinismo del masculino; pobre del mundo helénico, que no gustaba de un buen embutido o tal vez demasiado. Reconozcamos que todo exceso es malo excepto para el dionisíaco Baco.

Cuánto bien hace al corazón unos versos erotizantes, si hasta la piel cambia de calor.

Nunca fue vencido por ningún régimen totalitario ni lo será por las feminazis trasnochadas y sudorosas, u otras razas desquiciantemente escarlatas. Ni menos por esos curas pedófilos ni esas mojigatas domingueras.

No silencirán jamás las plumas del erotismo. Si hasta en el más espantoso calabozo la musa erótica se aparece y nuestra alma viaja a cosechar sus puerros.

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