Por qué tú, Kairón


Y me robaste su último momento lúcido,

o fui yo y sólo yo.

Fueron esas nubes de blanca melancolía,

o fui yo y sólo yo.

Nubarrones oscurecidos de amargura,

o fui yo y sólo yo.

Es esta herida que no para de gritar en el silencio de la despedida.

Son esos ojos viajando a tierras desconocidas, tabúes de la no existencia.

Kairón, ya no vuelvas más, El momento, el Único momento, ya se perdió y a pesar que continúa perdiéndose, sus lágrimas aún inundan mi corazón ahogándolo.

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