Tierra


Qué lejos están esos años de mi olvido, cuado la tierra era el más grande de los juegos, el asombro constante de aromas nuevos y los ya conocidos ayer.

Pero cuántas piedras aparecían, cuántos chanchitos de tierra tuve entre mis manos, mis entrañables amigos a los que tan cruelmente ayudé a trascender.

Mis viejos amigos, omnipresentes hoy en cada tierra, en cada huella de barro, gracias.

Tierra milagrosa no me olvides, que algún día tú serás mi último abrigo.

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