San Cristobal – patrono de los viajeros


Fue el hombre más fuerte del mundo después de Hércules, pero como éste fue un semidios podemos convenir que aquél sí fue el más fuerte.

Sin embargo, sería su orgullo arrogante lo que sellaría su destino.

Decidió que sólo podía trabajar para el más poderoso y así se puso al sevicio del rey más temido.

Cuando descubrió que su rey servía a un demonio, le abandonó porque entendió que ese ser infernal era el más poderoso.

Luego de trabajar por un tiempo para el demonio y de cometer los actos más atroces, descubrió que éste le temía al crucifijo y entonces le abandonó.

Buscó hasta encontrar a un cura y le preguntó dónde podía encontrar a Cristo.

El buen hombre le respondió que lo esperara al otro lado del río.

Pasaron años y este fortachón cruzó a miles de viajeros hasta el otro lado del río, a grandes y pequeños, mientras esperaba.

Un buen día, un niño le pidió por favor que lo cruzara. Y en cada metro que avanzaba, el peso del muchacho aumentaba, hasta que a mitad de camino la carga se había vuelto insoportable, así que con desesperación, por primera vez en su vida, miró sobre sus hombros y encontró la mirada de Cristo.

Supo de inmediato que en Él estaba la Fuerza y le pidió que lo salvara porque sólo quería servirle a Él.

  • Por el Poder del que estoy investido, Yo perdono todos tus pecados y te bautizo como Critóbal.
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