El ratón budista


Lhamo Colalarga eran un ratón singular que buscaba la mítica pirámide de la suprema consciencia, dónde sólo existía el eterno momento presente.

Se suponía que quien la encontrara y la pudiera escalar vería con total claridad la realidad.

Le interesaba mucho porque era consciente de la existencia de otros seres que no comprendía.

Recorrió muchos laberintos, propios y ajenos, y todo parecía inútil.

Habiendo alcanzado la mitad de su vida, encontró una gigantezca pirámide de queso, era infinita en comparación con su tamaño.

La comenzó a trepar y a poco andar le dió hambre, así que se puso a comer del queso, iniciando así el primer túnel. Entonces se dió cuenta que podía subir la pirámide por dentro, haciendo túneles y así inició el pecado de la gula.

Los túneles se extendían mucho en un mismo nivel y subían poco.

Lhamo estaba cada día más gordo, pero no olvidaba su sueño, sólo que era más lento su ascenso.

Ya había alcanzado tres cuartas partes de su vida cuando se dió cuenta de algunas verdades.

Ya no podía dejar de comer queso, ese vicio era su vida.

Cada día comía más queso y le costaba mucho más moverse, estaba mórbido.

El problema entonces se resume en que a mayor altura hay menos queso y no podrá mantener su estilo de vida, pero si perfora más los niveles inferiores puede comprometer la integridad estructural de toda la estructura y sería el final de todo.

Continuó su ascenso y con horror contempló cómo su apetito voráz llenaba de huecos cada nivel. Era un esfuerzo cada vez mayor subir y los niveles inferiores empezaban a colapsar.

De pronto se encontró descendiendo, su propósito había cambiado, sólo quería comer queso. Le resultaba más fácil dejarse caer para comer, que hacer todo lo contrario.

La pirámide comenzó a tambalearse como gelatina y se colapsó sobre Lhamo.

No murió instantáneamente, pero tuvo un recuerdo fugáz de por qué había llegado ahí, sin embargo volvió a sentir hambre, y eso fue lo que finalmente le mató.

Los científicos analizaron todos los datos, los de Lhamo y los de otros miles de ratones como él, y presentaron su informe final a la Elite.

Así se consolidó el proyecto MK Ultra.

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