El Infierno en la Tierra


Y al fin llegó el Día del Juicio Final (DJF) que todos habían esperado o imaginado de una u otra forma, más directa o más hipócrita.

No se supo qué eran esas cosas, algo así como en “Brid Box”, serían algún tipo de demonios o ángeles del juicio final.  No eran visibles para la gente, al menos nada que nuestro lenguaje pudiera interpretar y por este motivos nuestro cerebro se encargaba de omitir sus imágenes.

Sus sombras amorfas eran lo único que delataban su presencia maligna o castigadora, si es que había luz.  Es que este asunto del castigo no estaba tan claro en el primer momento.

No se supo cuántas de estas criaturas vinieron, tal vez una por cada mil o diez mil habitantes. Pero finalmente fue evidente el “Juicio”.

Los primeros en sufrir muertes horrendas fueron los sacerdotes, la gente popularizó el dicho “los curas no tiene cura”.  Simplemente los aniquilaron en todo el mundo, en el lapso de tiempo que la noche recorrió todo nuestro orbe. Los pedófilos, los violadores, los viciosos, aquellos que mancillaron la Fe, fueron los primeros en caer por la Sentencia Final.

Los medios de comunicación enloquecieron al empezar a reportar estos hechos tremendos, sin entender aún qué era lo que pasaba.

Las segunda noche global, arrasó con los demás violadores, asesinos, torturadores, fueran delincuentes, militares, policías o lo que fueran.  Esa segunda noche las sirenas de emergencia de todo el mundo se encendieron, y no quedó claro si hubo daño colateral o castigo por ser encubridores, pero muchos familiares y amigos directos murieron en el mismo evento, en un mismo hogar o cuartel de bomberos, o dónde fuera que ocurrió la purga.

Algunos niños allí presentes, la mayoría en realidad, no fueron atacados, pero quedaron muy traumados con las imágenes que guardaron en sus memorias.

Para esas alturas ya era evidente el tema del Juicio Final, los pocos curas y pastores que sobrevivieron al primer día comenzaron a predicar y citar las escrituras, que vendrían siete años de tribulaciones, etc, etc.

La tercena noche global, fueron exterminados esos falsos predicadores, y todos los demás que se aprovechaban de la inocencia e ignorancia de la gente para manipularlos, controlarlos y gobernarlos. Los políticos fueron eliminados de la faz de la Tierra, junto a su gente más cercana. Nuevamente algunos niños, los menores, sobrevivieron, junto a un par de cientos de adultos.

Sin embargo, se descubrió algo más espantosos, no todos sufrían en verdad muertes horrendas, algunos eran llevados a otro lugar, del que no se sabía nada. Uno logró escapar y contar que casi se lo llevan, pero sus heridas fueron tan graves que murió antes de dar más detalles de ese horrible lugar.

La cuarta noche global no hubo violencia, sólo ruidos de cadenas, que nadie supo de dónde venían, pero que era como si esas criaturas se hubieran paseado por todos lados, dejándose oír, indicando amenazantemente que estaban ahí para enjuiciarnos, y así la noche siguiente, y la siguiente y así sucesivamente.

Apenas sobrevivió un ínfimo porcentaje de adultos y muchos niños pequeños.

Reinó el caos, los adultos que se corrompieron fueron eliminados a la noche siguiente, y los niños que crecieron y se perdieron, también perdieron la vida la noche siguiente.

Se formó una única religión de consenso, pues cualquier otra interpretación fue fatalmente borrada a la noche siguiente.

Dios había condenado a muerte a la Humanidad por sus crímenes, habían perdido el libre albedrío, y sólo podían, debían, actuar bien. Pensar, como tal, podían pensar cualquier cosa, pero hacerla tenía consecuencias muy severas, muy letales.

Y así pasaron 7 años, hasta que una noche no hubo más ruidos de cadenas, y la siguiente noche tampoco, y la siguiente y así sucesivamente, pero… meses después se supo que había quedado una “cadena” errante sobre toda la faz de la Tierra.

Un muy mal día, hubo un crimen, y la gente lo calló, obviamente por temor a desatar otra vez el Infierno en la Tierra. Esa semilla del mal empezó a crecer solapadamente, hasta la noche en que llegó la “cadena”.

Al día siguiente, se encontró muerto al homicida, ahorcado. ¿Un suicidio tal vez para evitar un castigo peor que la muerte? La “cadena” nunca volvió a abandonar ese lugar, y en su reemplazo otra “cadena” errante vino a recorrer el Mundo.

Y así, hasta que hubo cuatro “cadenas”… Con la llegada de la cuarta volvió el Juicio, y ese día, ese día, fue el Día del Juicio Final.

No hubo sobrevivientes humanos, sólo animales.  Los que en realidad eran puros de corazón fueron salvados, llevados a otro lugar, incognoscible para nosotros, el resto en realidad no murió, pero lo hubieran preferido en verdad.

 

 

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