Me voy de la ciudad


Tal vez si ponen el disco al revés (Voy en un coche):

Dile a papa que me voy de la ciudad, dile a los chicos que no volveré más.

Desde el “accidente” ya no soy la misma, es que no me puedo quedar.

Voy en un coche que robe anoche a un tipo listo que iba a ligar
es un spider con dos asientos coje 200 sin apretar.

Es la única manera de llegar a dónde sea antes del amanecer.

Dile a papa que me voy de la ciudad, dile a los chicos que no volveré más.

Diles que me traten de entender, que es por su propio bien.

Y en la autopista las rallas bailan como coristas de cabaret, las patrullas de carreteras pintan panteras en el arcén.

Doscientos o más, qué más da, se creen que por ser una joven hermosa no soy un demonio.

Quema los rascacielos, quema los postes de la luz y los camiones de bomberos, quema los tribunales, quema todos los bares, porque no voy a volver.

Y no debo volver, váyanse también a otra ciudad para estar a salvo de él, y de mi por si alguna vez me atrevo a volver.

Dile a papa que me voy de la ciudad, dile a los chicos que no volveré más.

Diles que no sientan pena, que tal vez estoy mejor así, que por fin tengo otro sentido en la vida que no sea sólo dormir.

Los camioneros cuelgan sonrisas del parabrisas cuando me ven,
soy la princesa de la autopista y hasta los polis besan mis pies.

Todos ellos solo ven mi propia belleza y tal vez sea mejor así, para mí.

Quiero llegar muy lejos casi casi hasta el final donde nadie da consejos pasando la frontera con una calavera tatuada en el cristal.

Lo único que el espejo puede reflejar de lo que queda de mí.

Voy en un coche que robe anoche a un tipo listo que iba a ligar, dije mi amor voy por cigarrillos y una vez dentro le metí gas, el muy cretino me tiro un beso por el espejo retrovisor.

Él pudo ver de la que se salvó, y se dijo que así fue lo mejor.

Ahora la luna pasa la noche oyendo el ruido de mi motor,
los tipos duros pasan apuros cuando se cruzan por mi carril,
y en el cielo todos los santos son de mi bando y rezan por mí.

Hacen apuestas, de si lucharé contra este mal o si me dejaré vencer, o si al matarme me liberaré.

Dile a papa que me voy de la ciudad, dile a los chicos que no volveré más.

Ya llevo suficiente de su sangre en mis colmillos y no quisiera robarles más.

 

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