Ulmo


Tus brasas son eternas, aunque tu amor haya sido sólo el primer segundo de mi eternidad.

Ese amor me hizo arder por dentro y tu brasas aún me queman, es cosa que sople el pequeño vientecito de tus recuerdos y cómo arden; ese aroma a asado soy yo a fuego lento.

Eres mi ulmo, sin importar la distancia del ayer.

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