Un Amo, un Maestro


Al terminar la sesión y recuperar el habla María observó, Y ahora que quedaron mis pantis rotas y la tanga hecha jirones, cómo regreso a casa? El la miró con algo de compasión, No te desesperes, yo lo arreglo. Sacó de su bolso 6 carretes de hilo negro. El primero lo enlazó a un dedo…