Todo pasa en el Bar del Sublime Morir


Zaturnino, el pobre hombre que vé a todos en su Mundo Fetish, no dejaba de buscar a alguien que le ayudara con su “problema”. Fue así que alguien le propuso que probara algo diferente y que fuera al Bar del Sublime Morir.

Cuando allí se sintió inmediatamente en casa, su mente estaba en paz, ya no se forzaba a proyectar esa representación holográfica fetichista, veía a la gente tal cual eran. Sintió un inmenso descanso.

Pidió un trago y estaba disfrutando del espectáculo, cuando llegó Lady Cameltoe. Fue verla y quedar petrificado.

Ella estaba acostumbrada a ver la impresión que causaba en los hombres, pero esa cara de bobo de Zaturnino le llamó la atención.

  • Querido, estás bien? Puedes respirar.
  • Estás desnuda.

A Zaturnino se le había olvidado que sufría de apodyopsis, ya que solo veía mujer en estilo fetish.

Lady Cameltoe bajó la vista por si el látex tuviera alguna falla, pero no, estaba estupenda e infartante como siempre.

  • Querido, deja ya mismo lo que sea que estás tomando.
  • Es verdad, puedo ver tu lunar rojo en el borde derecho de tu labio inferior.

Ella se sonrojó, como no le pasaba de los 14. Quién era este tipo, con quién había hablado?

  • No te pases conmigo.
  • Tengo una enfermedad, y esta es la primera vez que vuelvo a ser yo. Usted perdone, la puedo invitar a cenar? Tal vez usted me pueda ayudar.

Qué le dijeron a Lady Cameltoe, cena y ayuda? Pues eso era irresistible.

Así comenzó el romance entre dos seres que encontraron lo que no imaginaban podía existir.

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