Tus venas


Las venas de tus piernas, Son las carreteras a lugares sin igual, Son las avenidas de mis besos, Los desvelos de mis sueños, Las venas de tus piernas son mi puro deseo. Anuncios

Florencia


Esos pétalos sudorosos hablan de constelaciones de armonías poco lúcidas en los momentos en que estás lista para florecer, otra vez y otra más. Mil maneras de contar la misma historia, de cantarla, de recitarla, de gritarla y hacerla un poema, una poesía desesperada que espera esperanza.

Palabras


El Universo sin palabras no existe, todo sería un caldo de cosas y de cosar, quien sabe si podríamos comprender algo y así osar, quién sabría si lo quisiste? Todo sería verbalmente homogéneo, si nada existiera verbalmente, no existiría nuestro ingenio. Pero si lo quisite al menos le ufaste, entonces sin palabras aún le provocaste.

Amor prohibido en Roma


Aire entre mi pluma y tu cuerpo Manos que libran una cruenta batalla piadosa Oídos que susurran un silencio interrumpido Roce que prende este incendio voraz Entre espacios y formas de tanto en tanto Nuestras almas en tormentas perfectas con mares enardecidos Roce que acelera el dantesco incendio de esta pasión Oídos que susurran un…

El Eros de Fibonacci


Uno no es ninguno, pero dos es mejor sobre el velador, aunque tres al final no es tan placentero, con cinco, eso si que es un jardín de las delicias, pero ocho es multitud, todo un tremendo gang bang, y al final con trece es mucho mejor ponerse a cobrar entrada.

Mesura, el soneto


Mesura apágame esta calentura, oh prudencia contén mis ganas todas, no más pensamientos así, no jodas, no más este vicio de la aventura. Te pido a Vos un poco de mesura, no Te olvides aún de todas mis odas, mi poesía resiste todas las modas, así que no me des más travesura. ¡Eso!, disciplina es…

Velomancia


Esta noche la luz provendrá de tus ojos… Las velas, uf, no serán para alumbrar… La magia de la cera fluídica contagiará todo tu ser… Somos energía que vibra por el don de la vida y esta noche te conectarás con esa vibración profunda que te trajo a este mundo.

Oh my god! Se trasluce


Bamboleo, bamboleo, taconeo, taconeo, péndulo de mi deseo. Rítmicas caderas que enloquecen primaveras en noches enteras. Sinuosa sombra que me asombra, si mi sangre te nombra. Y crece y crece, todo se estremece, hasta cuando te bese. Amén!

El Burlador del Tiempo


Un viajero del tiempo, viajero del tiempo es lo que soy, burlador del tiempo es lo que soy. Viajo entre recuerdos encapsulados en microtúbulos, soy un viajero burlador neuronal. Burlo el olvido, burlo sus olvidos, burlos sus deseos ya gastados pero revividos como si fueran hoy, ahora. Burlador de recuerdos, éxtasis de humedales momentos del…

Oh, perversa poesía


Los poetas no muertos Traducen los groseros y a veces soeces murmullos de las musas héterosensuales faltas de afectos corporales En melifluas palabras de nuevos afectos y salamerías variopintas Cuyo real y esplendoroso propósito no es afectoreproductor sino el perverso silencio que luego le sigue en teléfonos y nombres olvidados.

Esos labios carnosos


Recuerdo el Nirvana, por su esplendor O sería el Valhalla? Por las guerras sin fin. También podría ser el sabor de tus besos. Zen, debo volver a ser uno en tí. Esperanza de un nuevo amanecer entre tus labios, en una cálida caricia al despertar.

Hagámos el gran Ouróboros


Amemonos sin fin. De inicio a fin, una y otra vez y sin parar. Seamos uno, con dos corazones que laten al unísono. Tengamos una experiencia humana por dos espíritus libres y enamorados con pasión divina, como religión de vida. Ouróboros, la serpiente, ya muerde tu cola otra vez.

A sólo un latido


Mi corazón roto sigue latiendo Aunque su prima herida fue tan sólo un razguño, Que lentamente crece cuando gruño Al ver que me sigo mientiendo Porque sé que por ti me estoy muriendo. * Estoy a un solo latido de la catástrofe Solo espero que de ese momento nadie se mofe Pues lo que fue…

Venero a la Diosa


Sí, Venero a la Diosa Pirata. Ella, la de pechos al descubierto, pechos firmes! Ella, la de ombligo desnudo, siempre dispuesto para un buen ron! Ella, la de pantalones anchos, pero sin pantaletas, una prenda menos que lavar. Ella, la de un sable pasivo, pero un mosquete activo. La Diosa del Tricornio y botas stiletto,…

José Miguel y Bernardo


No sabían que entraban y salían por la misma ventana. Hasta aquel triste día en que ella le dijo a uno que se fuera porque sí. Él caballero al salir por la ventana se encontró con las manos de otro que venía entrando con más ganas. Se armó una de las grandes, pero ambos se…